sociedad
Nunca fue tan fácil conocer gente, y nunca costó tanto conectar
Tenemos a un mensaje de distancia a más personas de las que nuestros abuelos conocieron en toda su vida. La paradoja es que mucha gente se siente más sola.
En 2023, el Surgeon General de Estados Unidos publicó un informe que le puso nombre a algo que mucha gente ya sentía: «la epidemia de soledad y aislamiento». En España la estadística va por el mismo camino. La paradoja que todos los datos señalan es que esta generación es la más conectada de la historia, y también la que más soledad no deseada declara. Los teléfonos llenos de contactos y las redes con miles de seguidores no cuadran con los estudios, y sin embargo el número no miente.
No es que la tecnología nos haya vuelto incapaces de relacionarnos. Es que ha cambiado las reglas del juego, y todavía estamos aprendiendo a jugar.
Lo que ganamos
Sería injusto pintarlo todo negro. La era digital ha abierto puertas reales:
- La distancia importa menos: se mantienen vínculos que antes la geografía habría roto.
- Quien lo tenía difícil para conocer gente en su entorno —por timidez, por horarios, por minoría— hoy tiene alternativas.
- Conversar sobre intereses muy concretos, por raros que sean, es posible con quien comparte esa misma rareza.
Lo que perdimos por el camino
El reverso es conocido. La abundancia de opciones empuja a un consumo de personas casi a la carta: el famoso descarte rápido, la sensación de que siempre habrá alguien mejor un poco más allá. Eso erosiona la paciencia que cualquier vínculo necesita para cuajar.
Y hay un matiz importante: contacto no es lo mismo que conexión. Acumular conversaciones a medias no llena el hueco que sí llena una relación cuidada, sea de pareja, de amistad o de comunidad. La cantidad no compensa la calidad; más bien la disimula.
La salida no parece ser apagarlo todo y volver a un pasado idealizado que tampoco era tan idílico. Pasa más bien por usar las herramientas con algo de intención: menos deslizar por inercia y más conversar de verdad con quien merece la pena. Espacios como un buen chat de comunidad funcionan justo cuando se entienden así, como un punto de partida para conocer gente, no como un fin en sí mismo.
Más noticias
Los smartphones como campo de batalla: cuando la seducción digital alimenta la guerra de información
Desde una charla en una terraza de Madrid hasta un mensaje en una app de running, los móviles se han convertido en la nueva zona de reclutamiento y espionaje de grupos beligerantes.
Leer más → sociedadJornadas de prevención en sexualidad en Gáldar: una apuesta local por la educación
En una aula del instituto de Gáldar, docentes y alumnos comparten experiencias sobre deseo, consentimiento y salud sexual, mientras el ayuntamiento impulsa una educación sin tabúes.
Leer más → relacionesCuando el cariño se vuelve una carga: la verdad sin filtros de la psicóloga Icíar Navarro
Una conversación inesperada en una terraza de Madrid revela por qué la falta de garantías en el amor puede agotar a cualquiera.
Leer más →