Sexualidad
Autoestima, imagen corporal y sexo: por qué cómo te ves cambia cómo lo vives
La relación con el propio cuerpo influye en el deseo, la excitación y el placer más de lo que se reconoce. El «espectador» que se mira desde fuera es el gran enemigo del disfrute.
Cómo te sientes con tu cuerpo influye en tu vida sexual mucho más de lo que solemos admitir. La investigación en sexología es bastante clara: una imagen corporal negativa se asocia a menos deseo, más dificultad para excitarse y una peor satisfacción, en todos los géneros. No es vanidad: es que la cabeza estorba.
El «espectador» en la cama
Masters y Johnson le pusieron nombre hace décadas: spectatoring, el hábito de observarse y juzgarse desde fuera durante el sexo —«¿cómo se me ve esta postura?», «estará notando mi barriga»— en lugar de estar presente en lo que se siente. Esa vigilancia mental compite con la excitación y la apaga. El placer necesita atención, y la atención no puede estar en dos sitios a la vez.
De dónde viene
La presión no sale de la nada: las comparaciones con cuerpos editados de redes y del porno, comentarios hirientes del pasado, relaciones donde alguien señaló un defecto. Y no es solo cosa de mujeres: en los hombres aparece como ansiedad de rendimiento o preocupación por el tamaño, que funciona igual de mal como distractor.
Cómo trabajarlo
Lo que mejor evidencia tiene es reentrenar la atención hacia las sensaciones y no hacia la imagen: el focusing sensorial de Masters y Johnson, las técnicas de mindfulness aplicadas al sexo, y hablar con la pareja en vez de esconderse. Reducir la dieta de comparaciones ayuda, y la autocompasión —tratarse con la amabilidad que tendrías con un amigo— no es autoayuda blanda: es lo que rompe el bucle. Si el bloqueo es grande, la terapia sexológica funciona.
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