Fantasías
Las fantasías sexuales más comunes: qué son, cuáles se repiten y qué dicen de ti
Tener fantasías sexuales es completamente normal. Los estudios muestran que casi el 100% de las personas las tienen. Lo que varía es el contenido. Aquí un recorrido por las más frecuentes y qué significa (o no) tenerlas.
En 2016, el psicólogo canadiense Christian Joyal publicó uno de los estudios más completos sobre fantasías sexuales: encuestó a más de 1500 personas y encontró que el 98% de los hombres y el 96% de las mujeres habían tenido fantasías sexuales en el último mes. La conclusión principal: las fantasías son universales y extraordinariamente variadas.
Las más frecuentes según la investigación
El sexo en un lugar fuera de lo habitual (naturaleza, trabajo, coche) aparece en más del 80% de los encuestados. Los tríos o fantasías con varias personas, en torno al 60-70%. El sexo con desconocidos o fantasías de dominio/sumisión consentido, en el 45-65%. El voyeurismo y el exhibicionismo —ver o ser visto— en el 35-50%. Las fantasías con alguien del mismo sexo en personas que se identifican como heterosexuales aparecen en el 20-30%, una cifra que suele sorprender.
Qué no significa tener una fantasía
Este es el punto más importante: tener una fantasía no equivale a querer llevarla a cabo, y tampoco dice nada definitivo sobre tu orientación sexual o tus valores. Muchas personas que fantasean con escenarios de sumisión son las más asertivas en su vida cotidiana. Las fantasías de infidelidad en personas en pareja feliz son comunes. La fantasía no es una confesión de deseo real: es imaginación, y la imaginación no tiene normas.
Cuándo puede ser útil hablarlas
Compartir una fantasía con la pareja puede ser una forma de profundizar en la intimidad o de explorar algo juntos. No todas las fantasías tienen que compartirse, y no todas las que se comparten tienen que ejecutarse. La diferencia entre una conversación sobre fantasías y una propuesta real es importante: sirve aclararlo desde el principio para que nadie sienta presión.
Cuándo consultar con un profesional
Si una fantasía genera angustia persistente, interfiere con el funcionamiento diario o implica un daño real a otra persona, puede ser útil hablar con un sexólogo o psicólogo. El criterio clínico no es el contenido de la fantasía (que puede ser muy variado sin ser patológico) sino el malestar que produce o el impacto en la vida real.
Si te apetece hablar de esto con alguien, los canales de chat tienen salas para todos los gustos. Y si quieres leer más sobre términos relacionados, el glosario tiene entradas sobre voyeurismo, exhibicionismo y kink.
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