Sexualidad

Las mejores posturas sexuales (y para qué sirve cada una)

No hay una postura ganadora, hay la que encaja con lo que buscáis esa noche. Repasamos las clásicas, para qué va bien cada una y cómo elegir sin que…

Por el equipo editorial de SexoFácil · 19 de junio de 2026

Antes de la lista, una verdad incómoda: la mejor postura no existe en abstracto. Existe la que va bien para lo que os apetece en ese momento, que no siempre es lo mismo. A veces buscáis mirar y conectar, a veces profundidad, a veces simplemente reíros porque algo no sale. Tratar el sexo como una coreografía a ejecutar es la forma más rápida de quitarle la gracia.

Dicho esto, conocer el repertorio ayuda a romper la rutina. No para hacerlas todas, sino para tener de dónde elegir cuando apetece cambiar. Si quieres una pista de por dónde van tus gustos, nuestro test de posturas es un buen punto de partida.

Las clásicas y para qué van bien

  • El misionero: el tópico tiene razón de ser. Permite mirarse, besarse y controlar el ritmo. Subir las piernas o poner un cojín bajo la cadera cambia por completo el ángulo y la profundidad.
  • La cucharita: tumbados de lado, uno detrás del otro. Cómoda, íntima y perfecta para un ritmo lento; deja las manos libres para acariciar. Ideal para el sexo pausado y de despertar.
  • A cuatro patas (el perrito): ofrece profundidad e intensidad, y libera las manos para estimular el clítoris, lo que para muchas marca la diferencia.
  • Ella arriba (amazona): quien está encima controla el ritmo, el ángulo y la profundidad. Estupenda para que ella module su propio placer y para que la mirada haga su parte.
  • Sentados, cara a cara: uno sobre el otro, abrazados. Poco movimiento y mucha conexión: piel, mirada y cercanía por encima de la acrobacia.

Cómo elegir sin agobios

La pregunta útil no es «¿cuál es la mejor?», sino «¿qué nos apetece ahora?». Si buscáis intimidad, las que permiten mirarse ganan. Si buscáis intensidad, las de mayor profundidad. Si uno tiene la espalda fastidiada, la comodidad manda sobre todo lo demás. Y si algo no funciona, cambiar entre risas es parte del juego, no un fracaso.

El verdadero secreto no es la postura, es hablar mientras. Un «así me gusta más» o un «espera, baja el ritmo» valen más que cualquier figura del manual. Sobre eso tenemos una guía entera de comunicación y consentimiento que se aplica de lleno aquí.

Preguntas frecuentes

¿Hay una postura para durar más?

Las que dan menos estimulación intensa al hombre, como la cucharita o estar él debajo, suelen ayudar a alargar. Combinarlo con la técnica del edging da mejor resultado que obsesionarse con la figura.

¿Y para que ella llegue al orgasmo?

Las que permiten estimular el clítoris a la vez (ella arriba, o el perrito con la mano libre) tienen más papeletas. La mayoría de las mujeres no llega solo con penetración, y eso es de lo más normal.

¿Necesitamos probar posturas raras?

Para nada. Dos o tres que dominéis y os gusten dan más juego que una lista imposible. Lo nuevo se prueba por curiosidad, no por obligación.

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