Citas
Cómo triunfar en una primera cita sin parecer un manual
Llegas pronto, repasas tres temas de conversación y aun así sudas. Aquí va lo que de verdad ayuda en una primera cita, y lo que es mejor olvidar.
La primera cita es uno de esos momentos donde la autoconciencia se dispara y las expectativas se inflan hasta resultar incompatibles con cualquier realidad. La buena noticia, conviene repetírsela camino del bar, es que casi nadie espera que seas brillante: espera que seas tratable, que escuches y que no des miedo. Eso ya elimina la mitad de la presión. Lo que suele estropear una primera cita no es la torpeza puntual sino errores sistemáticos que se pueden evitar con algo de cabeza.
La elección del sitio lo cambia todo
Elige un sitio donde se pueda hablar. Un concierto a primera cita es una trampa: parece original y luego os pasáis tres horas gritándoos al oído sin enteraros de nada y volvéis a casa sin saber nada el uno del otro. Un bar tranquilo, un paseo junto al río, un café a media tarde funcionan mucho mejor. Avisa de dónde vas a alguien de confianza si has quedado con un desconocido de internet; no es desconfianza, es sentido común, y cualquiera con buenas intenciones lo entiende. Vístete con algo en lo que estés cómodo de verdad, no disfrazado de una versión tuya que tendrás que sostener toda la noche. Y llega con margen, pero no tan pronto que te pille esperando media hora rumiando catástrofes en la barra.
- Pregunta de verdad y escucha la respuesta, en vez de esperar tu turno para soltar tu anécdota.
- Deja el móvil boca abajo. Mirarlo cada dos minutos dice más de ti que cualquier frase.
- Si algo te ha hecho gracia, dilo. El humor flojo y sincero gana al ingenio ensayado.
- No conviertas la cita en una entrevista de trabajo ni en una terapia sobre tu ex.
Durante, y cuando se acaba
Habrá silencios. No pasa nada; rellenarlos a la fuerza suena peor que dejarlos respirar un par de segundos. Un truco que funciona es tirar del hilo de lo que la otra persona acaba de contar en vez de cambiar de tema cada frase, que es lo que hacen los nervios. Si notas química, dilo de forma sencilla cuando os despidáis: "me lo he pasado muy bien, me gustaría repetir". No hace falta más. Si no la notas, también vale ser honesto sin hacer daño, sin inventarte una mudanza al extranjero. Y por favor, nada de desaparecer sin más al día siguiente: un mensaje breve cierra bien aunque no haya segunda parte, y dice mucho de ti para la siguiente persona que pase por tu vida.
Hay quien llega a la cita sabiendo ya bastante de la otra persona porque han charlado antes. Romper el hielo por escrito quita presión: puedes hacerlo en el chat y llegar el día menos en frío. Y si te pica la curiosidad de cómo conectas con la gente, el test del lenguaje del amor da pistas curiosas para sacar tema.
¿Quién paga la primera cita?
No hay regla sagrada. Ofrecerte a pagar está bien; dividir también. Lo elegante es no montar un drama por unos euros. Si surge incomodidad, propón dividir y se acabó.
¿Es muy pronto para un beso?
Depende de cómo haya ido y, sobre todo, de que las señales sean mutuas. En la duda, se pregunta o se lee el momento despacio. Forzarlo arruina una cita que iba bien.
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