Salud sexual
Squirting: qué es de verdad y por qué obsesiona tanto
Le pasa a algunas, no a todas, y no es ninguna meta obligatoria. Te contamos qué dice la ciencia y cómo explorarlo sin presión.
El squirting es esa expulsión de líquido por la uretra que algunas personas con vulva experimentan durante la excitación o el orgasmo. Hasta ahí, fácil. El lío empieza cuando intentamos definir qué es ese líquido exactamente, porque ni la propia ciencia se pone del todo de acuerdo. Y, sobre todo, cuando el porno ha vendido la idea de que es una especie de fuente espectacular que debería pasarle a todo el mundo. No es así.
La ciencia todavía discute qué hay en ese líquido
Conviene separar dos cosas que solemos meter en el mismo saco. Por un lado está la eyaculación femenina propiamente dicha: un fluido lechoso y en poca cantidad que producen las glándulas de Skene, a veces llamadas «próstata femenina» porque comparten origen embriológico. Por otro está el squirting, una expulsión mucho más abundante y acuosa.
Los estudios que han analizado ese líquido más abundante encontraron un componente de origen vesical, sí, pero también marcadores como el PSA (el mismo antígeno prostático que produce la próstata masculina), que no aparece en la orina normal. Dicho en cristiano: ni es pis sin más, ni es algo mágico de otra naturaleza. Es una mezcla, y la proporción varía de una persona a otra. Quien te jure que «está demostrado» que es solo orina, o que no lo es en absoluto, te está vendiendo una certeza que hoy no existe. Si quieres la definición corta, la tienes en el glosario.
No le pasa a todas, y no es ningún examen
Aquí está el punto que más daño hace cuando se ignora. Una parte de las mujeres experimenta squirting con facilidad, otra solo en circunstancias muy concretas, y muchísimas no lo hacen nunca. Las tres situaciones son perfectamente normales. No hay un órgano roto en quien no lo consigue ni una superdotación en quien sí.
El problema es que se ha colado en el imaginario colectivo como una especie de prueba de fuego del buen sexo, y eso genera frustración por todos lados: a quien lo busca a la desesperada y a la pareja que se siente fracasada por no «provocarlo». Cuando algo se convierte en objetivo, el cuerpo se cierra. La excitación necesita lo contrario: no tener que demostrar nada.
El punto G y la estimulación entran en juego, pero sin recetas
El squirting suele asociarse a la estimulación de la pared anterior de la vagina, la zona del punto G, donde quedan cerca esas glándulas de Skene y el tejido eréctil interno del clítoris. Una presión rítmica y firme en esa área, a menudo combinada con estimulación del clítoris, es lo que más se repite en los testimonios. Pero ojo: no hay una técnica universal que funcione como un interruptor.
Si te apetece explorarlo, hay algunas pautas que ayudan más por lo que relajan que por lo que «activan»:
- Excitación alta y sin prisa antes de buscar nada. Con el cuerpo a medio gas no pasa.
- Vaciar la vejiga antes ayuda a quitarte de la cabeza el miedo a hacértelo encima, que bloquea muchísimo.
- Una sensación de «ganas de orinar» en pleno juego suele ser justo la señal previa, no algo que cortar.
- Una toalla debajo y listo. Quitarle dramatismo es media batalla ganada.
Y si no sale, no sale. Que no se convierta en deberes. Cambiar de postura a veces facilita el acceso a la zona, pero el objetivo sigue siendo pasarlo bien, no rellenar una casilla.
Lo que enseña el porno no es un manual
Los chorros de medio metro que ves en pantalla son, en buena parte, producción. A veces hay líquido real, a veces hay trucos, y casi siempre hay una cantidad y una potencia que no representan la experiencia de la mayoría. Tomarlo como referencia es como aprender a cocinar viendo anuncios de comida. Hablarlo con la pareja, decir qué te apetece probar y qué no, quitarle el peso de tener que conseguirlo, vale más que cualquier técnica. Esa conversación es la misma base de la que hablamos en comunicación y consentimiento, y es la que de verdad cambia las cosas en la cama.
¿El squirting es orina?
No exactamente, y tampoco se puede negar del todo que tenga relación con la vejiga. Los análisis encuentran tanto componente de origen vesical como marcadores propios de las glándulas parauretrales, como el PSA, que no están en la orina común. La respuesta honesta hoy es que se trata de una mezcla cuya composición varía según la persona, y que la investigación sigue abierta.
¿Se puede aprender a hacer squirting?
Se puede explorar y, con el tiempo y la relajación adecuada, algunas personas lo descubren. Pero no es una habilidad garantizada que se domine con práctica como quien aprende a montar en bici. Depende de la anatomía, del nivel de excitación y, sobre todo, de no convertirlo en una obligación. Si la búsqueda te genera ansiedad, el efecto es el contrario al que quieres.
¿Es señal de un orgasmo más intenso?
No necesariamente. Hay quien lo vive con un orgasmo potente, quien lo experimenta sin orgasmo y quien tiene orgasmos buenísimos sin nada de squirting. Son fenómenos que pueden coincidir o no. Medir la calidad del placer por si hay líquido de por medio es perderse lo importante.
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